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COMISARIO: Serie de novelas de terror histórico

Todo lo que te contaron de niño es verdad.

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Cuando eras niño te dijeron que no salieras de noche a los caminos. Te advirtieron que el coco se llevaba a los que no podían dormir, que nunca aceptases la vela que te ofreciera un extraño en la penumbra y que las meigas no existen, pero que haberlas, haylas. Te repitieron que en los castros antiguos hay oro enterrado, y que algo monstruoso y hambriento lo custodia en la oscuridad.

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Te lo contaron todo para asustarte, para que te quedaras al abrigo de la chimenea. Pero nadie te dijo la verdad más terrible: todo eso era real.

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En la Galicia de mediados del siglo XVII lo es. Corre el año 1649 y el reino se desangra de forma agónica en la frontera por la guerra con Portugal. El hambre aprieta con fuerza las aldeas de la costa, los campos quedan vacíos y una niebla densa y gris parece no levantarse nunca del todo. En las noches largas de otoño, lo que siempre vivió en los cuentos de viejas sale a los caminos.

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La gente del pueblo lo sabe. Clavan ramas de toxo en las puertas para proteger sus hogares, rezan a media voz y prefieren no hacer preguntas. Los que mandan, eligen mirar hacia otro lado y no saber. Entre los vivos y lo que camina de noche no hay murallas, ni ejércitos, ni leyes. Solo hay un puñado de hombres. Visten de negro, viajan solos y no figuran en ningún papel.

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Ellos son la Comisión de las Causas Reservadas.

La Reservada: El brazo oculto del Santo Oficio​

Oculta dentro del propio Tribunal de la Inquisición de Galicia, existe una comisión de la que no encontrarás rastro en ningún registro civil ni eclesiástico. Su nombre proviene del derecho de la Iglesia, que denomina "casos reservados" a aquellos pecados y crímenes tan atroces o sobrenaturales que no pueden ser juzgados por cualquiera. Incluso los propios inquisidores ordinarios saben de su existencia, pero guardan silencio y no preguntan.

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La Reservada no posee una sede majestuosa. Sobrevive en dos piezas ocultas en el último piso del palacio del tribunal en Santiago de Compostela, donde se custodian bajo llave los libros prohibidos que jamás se devuelven ni se queman, y en una sala pequeña, sin rótulo ni marcas, en una calle estrecha de la ciudad. Un habitáculo sobrio equipado apenas con un brasero, un crucifijo y un arca de roble protegida por tres cerraduras. Al frente de esta orden se encuentra un inquisidor viejo, de mirada severa tras sus anteojos, que no se fía de nada que no pueda ser rigurosamente escrito y archivado.

No están hechos para decir misa dominical. Su cometido es otro: saben exorcizar, conocen cada ritual de la Iglesia de memoria y, bajo la capa negra, portan una licencia especial del Santo Oficio y acero bendito en Santiago ante el mismísimo sepulcro del Apóstol.

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Su doctrina y su vida se resumen en tres palabras: solos, sin ruido. Un comisario viaja solo porque ha sido adiestrado para plantarle cara al mal cara a cara y acabar con él. No hace ruido, porque las abominaciones que encuentra provocarían un pánico colectivo imposible de frenar si se supieran. Y arregla lo que encuentra de manera expeditiva, para que nadie sepa jamás que hubo algo que arreglar...

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Cuando aciertan, nadie les da las gracias porque nadie se entera. Cuando fallan y caen en la oscuridad, su muerte queda sepultada en el olvido. Las crónicas de lo que de verdad ocurrió van a parar al arca de las tres cerraduras, mientras el reino y la ciudad siguen durmiendo en paz, ignorando por completo de qué horrores han sido salvados.

El Protagonista: Martiño do Souto

inquisidor español

Nacido en 1620 en una comarca gallega de la que prefiere no hablar. A los veinte años, huyendo de su propio pasado, se alistó para combatir en la cruenta guerra con Portugal. Pasó seis duros años en la raya fronteriza y allí aprendió todo lo que sabe sobre el manejo de la espada: un estilo sin escuela ni florituras decorativas, puramente de muñeca, directo y cargado con los trucos sucios de un soldado veterano que ningún maestro de esgrima enseñaría jamás.

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Mientras él jugaba a la guerra lejos de los suyos, la violencia fue a buscar a su propia familia. Al regresar a su hogar, solo encontró cuatro paredes quemadas y la tierra del huerto removida delatando una fosa común. Es una herida abierta que jamás comparte con nadie, pero que se le nota en el carácter: en su necesidad obsesiva de tener el terreno bajo control, en que es incapaz de marcharse dejando a alguien atrás y en el remordimiento insoportable que siente cada vez que llega tarde.

En sus últimos días como soldado, en los límites de la frontera, se topó de frente con algo que no era un enemigo de carne y hueso. Su capacidad para sobrevivir a aquello fue lo que llamó la atención de la Reservada. Lo llevaron a Santiago, lo formaron en las sombras, lo ordenaron sacerdote por la vía rápida y lo arrojaron de vuelta a los caminos intransitables.

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Hoy, Martiño es comisario del Santo Oficio. Cuando trata con hombres, se limita a instruir la sumaria, interrogar minuciosamente y remitir los cargos al tribunal; él no juzga la ley humana. Pero cuando se enfrenta a lo maligno, actúa como juez, jurado y verdugo.

 

Distingue al instante a un verdadero endemoniado de un loco, y a un loco de un farsante listo. Piensa y actúa como el soldado que nunca dejó de ser: analiza primero el terreno y cuenta los muertos antes de empezar. Habla poco, sonríe menos y, aunque cree firmemente en Dios porque ha visto con sus propios ojos la existencia de "lo otro", no está del todo seguro de que ese terror cuente verdaderamente como fe.

Vol. I — El silencio de las campanas (Libro Primero)

En un año de miseria extrema y hambre generalizada, existe un recóndito lugar en la Costa da Morte donde nadie pasa necesidad..

 

Otoño de 1649. En el peligroso tramo de litoral que separa Muxía de Camariñas, donde el océano Atlántico ruge con violencia contra los acantilados de piedra y los barcos que encallan jamás regresan, subsiste una aldea oculta que ni siquiera figura en los mapas del reino: San Mamede de Escoura. Un asentamiento precario de casas apiñadas de piedra, una iglesia solitaria, una fraga boscosa, densa y cerrada a su espalda, y el mar infinito frente a ellos. Allí no hay rastro de alcaldes, concejos, escribanos ni justicias; solo están la parroquia y su párroco.

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A las oficinas de la Reservada en Santiago llega una denuncia tosca, sin firma y sin nombres. Contiene pocas líneas, y lo poco que relata parece carecer de toda lógica. Ante la duda, la orden decide enviar a su comisario más joven y reciente: Martiño do Souto, un exsoldado de treinta años que se enfrenta a su primer caso oficial, con la estricta consigna de ir solo y no hacer ruido.

mounstruo novela horror

Mientras en toda Galicia la población se extingue diezmada por la hambruna, en San Mamede la realidad es inquietantemente distinta. Los graneros y pajares están repletos hasta el techo, las mesas de las casas permanecen siempre dispuestas con viandas y los vecinos comen de manera copiosa. Nadie le cuenta nada al comisario forastero, pero tampoco le niegan nada: le sirven platos a rebosar en silencio y se limitan a mirarlo fijamente mientras come. 

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Martiño tiene una cuenta atrás ineludible: debe averiguar antes de la noche de Difuntos qué clase de entidad aberrante se ha sentado a comer a la mesa de los habitantes de San Mamede. Sus únicos apoyos en esa tierra maldita serán escasos: una niña solitaria que lo observa desde los acantilados y desconfía de todo el mundo, un cruceiro profanado con saña en mitad del monte y una anciana que habita en las profundidades del bosque y que guarda en su memoria muchos más secretos de los que confiesa.

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¿Qué descubrirás entre las páginas de este primer volumen?

  • Un terror que se cocina a fuego lento: Una trama de misterio e investigación claustrofóbica en una comunidad hermética donde cada muestra de amabilidad se siente como una sutil amenaza de muerte.

  • La Costa da Morte en su estado más puro: Brumas perpetuas, campos de toxo, el duro marisqueo durante la bajamar y la oscura realidad de los naufragios provocados en los cabos.

  • Una crónica histórica implacable: La Galicia real de 1649 retratada con sus conflictos bélicos, sus hambrunas devastadoras, el peso aplastante de la Iglesia y su dialecto característico.

  • Un monstruo folclórico auténtico: Un horror extraído directamente de las leyendas gallegas cuyo nombre no te desvelaremos para mantener intacto el misterio de la lectura.

Próximos Volúmenes de la Saga (Ya planificados)

aquelarre brujas
  • Vol. II — El rey de los muertos: Ambientado en la Santiago de Compostela de la Cuaresma de 1651. Los vecinos murmuran aterrorizados sobre luces mortecinas que desfilan en procesión de madrugada, un persistente olor a cera que impregna las ropas y difuntos que caminan de nuevo por el laberinto de granito mojado. La Santa Compaña recorre la ciudad de los peregrinos y no viaja sola. Tras hallar a un compañero comisario muerto a las puertas de la sede, con barro de sepultura en las piernas y una vela derretida en la mano, Martiño —el único que ha visto la Compaña y ha vivido para contarlo— deberá dar caza a O Rei dos Mortos antes de Semana Santa, mientras una presencia utiliza para tentarlo la voz de quien más extraña en este mundo.

  • Vol. III — Aullidos en la frontera: Martiño es enviado de vuelta a la frontera del río Miño, donde combatió seis años y donde oculta lo que presenció la última noche de la guerra. Entre trincheras abandonadas y pueblos arrasados por los ejércitos, pastores y ganado aparecen despedazados. Los ancianos hablan del lobishome, y los soldados supervivientes aseguran que esa bestia lleva años siguiendo el rastro de la guerra... y que ahora pregunta específicamente por un soldado llamado Martiño.

  • Vol. IV — La venganza de las brujas: En una comarca de montes cerrados y densos robledales, las curanderas y mujeres que sanaban con palabras empiezan a aparecer asesinadas una a una. Poco después, caen los hombres que las delataron ante la Inquisición, y luego sus hijos. Enviado a un lugar donde el Santo Oficio dejó un recuerdo sangriento años atrás, Martiño se encontrará con un pueblo hostil que clava ramas de toxo en sus umbrales. Esta vez, tendrá que decidir si la justicia está del lado de las víctimas o del de la Iglesia a la que sirve.

  • Vol. V — Sangre de Cuaresma: Los niños de las familias más desfavorecidas de Santiago empiezan a amanecer pálidos, con una pequeña marca en el pecho, languideciendo hasta morir en una semana. El mito habla de la chuchona, la meiga que se cuela por los ojos de las cerraduras convertida en mosca para succionar la vida. El miedo desata la histeria colectiva y la ciudad exige hogueras, persiguiendo a viudas y curanderas. Martiño sabe que las meigas no son responsables y que alguien de las altas esferas está manipulando el terror de la masa; un monstruo que no se esconde en los bosques, sino que bendice al pueblo vestido de seda desde los balcones principales.

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